
Uno cuando llega junto al capitán de El Ejército Negro al pueblo donde tienen secuestrada a Amedia se pone en tensión, la lectura le atrapa: sabe que Arturo jamás se cruzará de brazos ante una injusticia, por mucho que esté ciego. El desenlace nos da la razón: la joven Amedia es rescatada, y se une junto a su padre al grupo.
Y sin embargo, la tensión no deja de crecer: llegan a un pueblo demoníaco, infestado de criaturas horripilosas sedientos de carne, junto a unos fantasmas que nublarán brevemente el juicio de Arturo. El ambiente es opresivo, mientras lees intentas no imaginar que estás ahí, aunque en verdad lo desees...
¿Y el Arturo del presente? Problemas y más problemas, es fácil sentir compasión por él, aunque sabes que su fortaleza le sacará de cualquier aprieto, algo verdaderamente gratificante para el lector. Stromber se declara un Adragón, su padre convaleciente, crees que nada más se puede complicar... y aparece Demetrio, con intención de detenerle...
Y todo esto en apenas 60 páginas...
¡Mañana más!